Los personajes, situaciones y opiniones que aparecen en este blog son absolutamente ficcionales y si quelqu'un ou quelqu'un con les encontrase algún parecido con lo real, será producto de su propia imaginación.

martes, 4 de mayo de 2010

LAICOS AICNETSISA

Mi novia se recibió, de Asistente Social. Yo sigo en Obras Sanitarias y en la pensión. A mamá, sí, la voy a ver al asilo, todos los domingos. Bueno, la chica y sus padres muy buena onda, ayudan todo el día en la parroquia. Seleccionan ropa que se dona para los pobres. Son jubilados, no sé de qué, pero tienen buena plata. Viven justo enfrente de la presidenta de Gárquitas, más vieja que ellos, también jubilada y tiene una mansión impresionante, auto importado, todo lujo. Todos los “finde” hacen fiestas. La pasan muy bien. Esa vieja se muda ahora a un country y les vende su casa a los padres de mi novia. Una fortuna, no se de dónde, pero la tienen. Todos los días ropa distinta, igual que la pendeja.

Ni bien se recibió consiguió subsidios para carenciados de un barrio. Alquiló un departamento grande, impecable, a tres cuadras de sus viejos.
Un día le pregunté porqué tantos víveres en su cocina y todos con el sello:“Banco de Alimentos”. Se hizo la boluda, no contestó. Al otro día les había pegado fotos de revistas tapando el sello y dijo: “-Así quedan más lindos,¿No?” Y siguió: “- Vamos a casarnos, dale”. No, embarazo no. Yo le pregunté lo mismo.
Y traté de zafar: “- No tengo un mango, es muy pronto, por ahí más adelante.” Pero dijo que había solución. Consigue ocho terrenos en el barrio que asiste. Son fiscales, pero se los dan, ya averiguó. Tendríamos que poner uno a nombre de ella, otro mío, otro de mi mamá, otro de su tía y los otros cuatro, unos viejitos compañeros del asilo de la tía, que ya no entienden nada, pero nos prestarían sus nombres. Dijo:
“- Uno por persona, porque en eso son muy rigurosos.”

A esta altura, todo me parecía un gran moco, hasta ella se estaba poniendo fea y le dije algo para patearle el ego: “-¿Sabés que una ONG Italiana, el Osservatore no sé cuánto, dice que la caridad en Argentina no funciona, porque más de la mitad de los subsidios, son robados por los que reparten?”
Ahí le cambió la cara. Pero no se puso mal, se puso radiante, se le fue la poca culpa que sentía. Yo seguí como si nada “-Igual, edificar es carísimo…”
“ – Pará, pará,” me cortó en seco,“- ya tengo un arquitecto proyectando, va con un muro perimetral de tres metros de alto, porque el barrio es bravo, vos sabés. Dos pisos, pileta, terraza, play room.
Y la construye, todo gratis. Papá arregló con su amigo,el cura y le dan la obra de ampliación de la parroquia, a la empresa del tipo. Media manzana la ampliación, con eso se cobra todo. Los materiales los conseguí yo. Son donaciones para el barrio, que guardo en un galpón de la parroquia. Total, ahí son todos vagos, si no les llegan las cosas, ni van a reclamar, con tal de no laburar, son capaces de seguir viviendo entre chapas y cartones.” Yo insistí, “- Igual, mi sueldo no da para mantener una casa así".
“- Eso ya lo hablé”, siguió, “- tenés que ir a ver al cura hoy a las 19.30, te consigue el pase a Acción Social y ahí vas a ser Subdirector de Programación.”
“- ¿A mí? Si ni me conoce.” Contesté. “-No, pero sabe de vos y además te ve pasar cuando vas a buscarme en la bici y te quiere ayudar, dale, andá que es casi la hora. Quiere que vayas sólo, para hablar de hombre a hombre. No te preocupes, al cura le gusta así, a veces se retira con mi padre para hablar de hombre a hombre, dicen ellos.”


Al final fui, pero dije que eran muchas cosas juntas, que lo iba a pensar. Toqué timbre en la puertita del costado, como me había dicho. El cura abrió enseguida, un viejo gordo, todo perfumado, con olor a licor y dijo “- Pase, pase, buen mozo” con voz arrastrada. Entré. Estaba todo en penumbra, se oía una música suave. Y agregó, con voz más rara: “Vamos a mi habitación, ahí podremos hablar mucho más cómodos.” Repliqué que entonces le iba a poner el candado a la bici. Dijo: “- Mejor éntrela, buen mozo, así no la ve nadie.” Salí, salté a la bici y pedaleé con todo, ni sentí los veinte kilómetros hasta acá. Tío, ¿no me puedo quedar aquí con ustedes, por unos meses, hasta que se olviden de mí y se busquen a otro?