Los personajes, situaciones y opiniones que aparecen en este blog son absolutamente ficcionales y si quelqu'un ou quelqu'un con les encontrase algún parecido con lo real, será producto de su propia imaginación.

jueves, 22 de abril de 2010

La efiCiencia.

- Qué tal, qué tal. ¿Y? ¿Cómo va mi proyecto? ¿Completaron las consultas?
- Sí, sí, Sr. Intendente. Y todas opiniones favorables. Aquí tiene.
- Ah, pero son análisis re-largos… No léamelo usted, pero léame los últimos renglones, las conclusiones nada más, porque lo otro…en fin… Lo escucho.
- Bueno “Colegio de Arquitectos: Diseño estructuralista, original y muy moderno.”
- Ahá, bien.
- Eeeh “Colegio de Ingenieros: Obra muy perdurable y de bajísimo mantenimiento.”
- Muy bien, muy bien, siga.
-“Círculo Médico: Mejora la asepsia urbana.”
- Bieen, bien.
- Sigo “Colegio de Abogados: Está sujeto a derecho y reduce la posibilidad de accidentes laborales.”
- Ah sí, desde luego, claro.
-“Colegio de Contadores: Mejora el perfil comercial de la Ciudad y produce un ahorro en mantenimiento que amortiza el costo de la obra.”
- Eso, eso, muy bien.
- Bue… “Dirección de Peritajes del Cuerpo de Bomberos: Reduce a "O" la posibilidad de incendio del espacio testeado.”
- Y sí, más vale. Siga, por favor siga.
- Por último “Concejo Académico de la Universidad: Aumenta la puesta en valor del entorno, contribuye a una estética acorde con el tercer milenio y confirma que no se puede detener al progreso.”
- Ahh, estos tipos me encantan. Ya me dan letra para el discurso inaugural. Y bueno, hoy mismo lo bajamos al bloque de Concejales para que vayan redactando la… pero...esperen un poquito. ¡Eh! Y a usted ¿Qué le pasa?
- Perdón, ¿a mí, Sr. Intendente?
- Sí, sí. A usted me refiero. ¿Porqué dejó de barrer y me mira con esa cara fruncida? ¿Acaso tiene idea de qué tema estamos analizando? ¿Sabe algo del cambio definitivo que vamos a regalarle a la Ciudad?
- Sí Sr. Intendente, más o menos, es de esa idea…la de asfaltar las plazas y cambiar los árboles por columnas de cemento…
- Ah, bueno…sabía ¿Y se puede saber cuál es su opinión? Si es que la tiene, usted que hace treinta años que barre los pasillos de la comuna.
- No nada, yo opinión ninguna señor, pero…es que estoy harto, si me disculpa. Harto de los profesionales cegados por cortas certidumbres.

sábado, 17 de abril de 2010

Charla privada.

-Buenas noches, pase, pase, tome asiento por favor, disculpe la hora que lo he citado, pero necesito que hablemos sin que nadie nos escuche, ni interrumpa. Ahora quedaba solamente un cabo y lo mandé a la calle por una hora. Mire, el tema es sencillo, los dos jueces penales de la zona se pusieron de acuerdo para pedirme que lo cite y le exija explicaciones. No es una denuncia, sino una pregunta privada y me reiteraron que proceda con absoluta discreción. Al parecer, usted le estaría haciendo llegar ramos de flores, perfumes caros y bombones, regularmente, a las esposas de ambos. Yo, no sé que pensar, sobre todo viniendo de usted, persona intachable, heredero de la familia más antigua y respetable del pueblo.

- Mire, señor comisario, desde ya le aclaro, por si tuviese alguna duda, que mis intenciones son serias. Ni bien alguna de las dos damas acepte mis atenciones, le propondría matrimonio y desde luego, que se divorcie del juez que correspondiere.

-¿Pero…, pero por qué justo a estas dos mujeres?

- Bueno, porque…le explico. Mi primera esposa vivía de cirugía en cirugía, para ser más joven, decía ella.
Parecía cada vez más una marioneta y hacía tambalear mi economía. Por eso me divorcié y me casé con una mucho más joven. Claro, no pedía cirugías, pero me hacía viajar todo el tiempo. Cada vez se le ocurrían lugares más exóticos y lejanos. Siempre en jet alquilado y era tan onerosa como la primera. Así que me volví a divorciar. Pero la soledad me pesa y combato la angustia haciendo gastos excesivos.
En nuestra familia, todos y cada uno, al cumplir los veintiún años hacemos un juramento. El de no vender ninguna de las propiedades recibidas en herencia. Esto siempre lo hemos cumplido a rajatabla, vivir de lo que produzcan, pero jamás vender. Pero hoy día es más difícil que nunca cumplir este mandato. No obstante, haré lo que sea necesario para transmitirle a mis hijos el mismo patrimonio. Y bueno, pensando, pensando, vino a mi memoria algo de mi infancia.
Junto a nuestra residencia, vivía un juez federal, que llevaba una vida lujosa en exceso. Cuando algún pariente, ó amistad de mi abuelo, se asombraba de la fastuosidades de este vecino, mi abuelo contestaba:”- Es que parece que las esposas de los jueces son todas muy ahorrativas”. Y me dije, ahí está la solución, con una esposa de juez ahorrativa, se puede llevar una vida lujosa, sin poner en crisis mis ingresos, que tanto como los de mi abuelo, siempre superaron en mucho los sueldos de magistrados.

-Sí, sí, lo comprendo, no siga por favor, no siga. Sus intenciones son honorables, pero hay un detalle: los magistrados no tienen esposas tan ahorrativas, ellos, ¿cómo decirle…? son el resguardo de la paz social. En la vida de un juez, el sueldo es lo de menos. Su fortuna crece merced a las sentencias que aseguran el orden público.
Por ejemplo, en algunos expedientes, sería imprudente emitir un fallo, diciendo que el suicidio de un funcionario no fue un suicidio. O que el asesinato de un alto ejecutivo, no fue idea de un pelagatos. O que la ex-amante de un político no se tiró por el balcón, sinó que la empujaron. Sería un escándalo emitir una sentencia semejante, porque atentaría contra la moral social y favorecería el desorden público. Me atrevería a decir inclusive, que ésta es la verdadera y pesada tarea que está a cargo de la justicia. Entonces, hay funcionarios, políticos ó empresarios, de alta jerarquía, que por agradecimiento y en resguardo de la tranquilidad de todos, premian, con discreción y generosidad a estos magistrados. Simplemente otorgan sumas de dinero ó bienes patrimoniales, para mejorar la calidad de vida de quién, tan discreta y desinteresadamente, colabora con el bien público, en salvaguarda de la cohesión social.

-Ahora entiendo, comisario, pobre abuelo, se ve que a él nadie se lo explicó. ¿Pero y yo, cómo soluciono lo mío?

-Dígame, ¿Usted no era doctor en leyes, recibido con muy buenas calificaciones, y nunca quiso ejercer?

-Sí, sí, es que nunca lo necesité.

-Y bueno doctor, todo tiene solución, cómprese un juzgado, yo le averiguo. Y puedo interceder, incluso, para que le hagan precio.
Déjemelo a mí y asunto terminado.

miércoles, 7 de abril de 2010

INVOLUSOCIAL

Para evitar que nuestro hijo único, de cuatro años, desarrollara conductas egocéntricas, compramos "Puedo Compartir". Un librito, que con ejemplos simples y tiernos, enseñaba el placer de tal idea.
Se lo leímos a menudo, durante algunos años. Luego aprendió a leerlo sólo y realmente lo disfrutaba y le sirvió.
Hoy hace veintiún años de esa compra. Ordenando viejos estantes, lo encontró. Me miró sonriendo y me dijo:
-Cómo me gustaba escucharlo, leerlo. Pero pensando en el mundo de hoy, queda claro que nunca fue un best-seller ¿No?

sábado, 3 de abril de 2010

BODA

Se casa el joven más brillante y apreciado de la familia. Se contrata un inmenso salón. Un completísimo catering. Una impecable flota de discretos patovicas. Cientos de invitados. Parientes, amigos y excompañeros del ilustre colegio religioso al que asistió el joven, donde había sido popular y muy querido. Después de la cena, comienza el baile y los cálidos festejos, lógicos de la gente que se conoce de hace años.
El novio, en medio de risas y aplausos, es arrojado al aire y recibido con alegría, por sus más conspicuos amigos y excompañeros. Todos festejan y ríen. Es arrojado una segunda vez, con el mismo entusiasmo. Y una tercera vez, más alto, pero claro, algunos parecen distraerse. Otros se apartan. Otros quizás temen ser pocos, para tal sacudón y miran para otro lado, con cara de distraídos. Otros lo miran, pero lo piensan muy, muy lentamente, con cara de qué lejos, qué lejos que subió. Al mismo tiempo su inseparable amigo filma la escena. Pero nadie, absolutamente nadie lo ataja.
El estruendo contra el piso es devastador. De allí, a la ambulancia, a terapia intensiva del hospital. Permanece internado varios meses, debido a innumerables traumatismos y quebraduras. Se le practican varias cirugías. Los médicos explican, que su cuerpo no se preparó para el impacto, sino que cayó desarmado, con la confianza de ser recibido, de ahí la cantidad y gravedad de las lesiones.

Entonces, no podemos negar que la aceptación, felicitaciones y hasta las muestras de afecto son meras expresiones huecas, para casi todo nuestro mundo, tan lleno de astutos. Sólo creemos de corazón en estas cosas, los ingenuos. Y así nos va, en nuestro mundo.