Los personajes, situaciones y opiniones que aparecen en este blog son absolutamente ficcionales y si quelqu'un ou quelqu'un con les encontrase algún parecido con lo real, será producto de su propia imaginación.

sábado, 3 de abril de 2010

BODA

Se casa el joven más brillante y apreciado de la familia. Se contrata un inmenso salón. Un completísimo catering. Una impecable flota de discretos patovicas. Cientos de invitados. Parientes, amigos y excompañeros del ilustre colegio religioso al que asistió el joven, donde había sido popular y muy querido. Después de la cena, comienza el baile y los cálidos festejos, lógicos de la gente que se conoce de hace años.
El novio, en medio de risas y aplausos, es arrojado al aire y recibido con alegría, por sus más conspicuos amigos y excompañeros. Todos festejan y ríen. Es arrojado una segunda vez, con el mismo entusiasmo. Y una tercera vez, más alto, pero claro, algunos parecen distraerse. Otros se apartan. Otros quizás temen ser pocos, para tal sacudón y miran para otro lado, con cara de distraídos. Otros lo miran, pero lo piensan muy, muy lentamente, con cara de qué lejos, qué lejos que subió. Al mismo tiempo su inseparable amigo filma la escena. Pero nadie, absolutamente nadie lo ataja.
El estruendo contra el piso es devastador. De allí, a la ambulancia, a terapia intensiva del hospital. Permanece internado varios meses, debido a innumerables traumatismos y quebraduras. Se le practican varias cirugías. Los médicos explican, que su cuerpo no se preparó para el impacto, sino que cayó desarmado, con la confianza de ser recibido, de ahí la cantidad y gravedad de las lesiones.

Entonces, no podemos negar que la aceptación, felicitaciones y hasta las muestras de afecto son meras expresiones huecas, para casi todo nuestro mundo, tan lleno de astutos. Sólo creemos de corazón en estas cosas, los ingenuos. Y así nos va, en nuestro mundo.

2 comentarios:

  1. Tiene razón, mire. Por eso yo no me quise casar nunca. Seguro que no me agarraban y terminaba en terapia intensiva.

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  2. La mera descripción, desnuda un inconciente asesino, que invalida el placer de los afectos.
    El transcurso y la confirmación de la historia, el hombre está sólo y como bien dice Ud.la ingenuidad no cabe. Casi lo olvido, gracias por rubricar que casarse es al pedo.

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