Dedicado a los bedeles de los testaferros y a todo aquel que se pruebe el sayo y le guste como le queda.
Maravilloso órgano la lengua, que permite a los corazones comunicarse entre si. Órgano legítimamente sublimado por actores, poetas, recitadores y cuentistas.
Y están los otros, las personas de lengua inquieta, que a pesar de no tener corazón ni inteligencia, solían usarla certeramente y con entusiasmo en el pegado de estampillas y sobres. Pero hoy, es una pena, ya casi no se usan, todo se transmite por e-mail o msn.
A esas personas les pido, humildemente, que hagan el esfuerzo y logren la elasticidad necesaria para dejar de practicar el chusmetaje, la alcahuetería, la maledicencia y que se estiren un poco más- Vamos, ustedes pueden- y se la metan en lo más profundo de sus propios ortos.
sábado, 21 de agosto de 2010
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Le Croquant, ruegue que no les guste. Gracias
ResponderEliminarLo peor es mordérsela, mire. A mi, a veces, me pasa. Pero estirarla hasta donde usted dice... no voy a poder, joven...
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